Aunque muchas digan que no, el casamiento -en sí- SÍ es para toda la vida.
Desde chicas hemos visto el casamiento como un objetivo de vida. Quizás al principio era una imposición: veías gente casada y sentías que vos también ibas a hacerlo algún día. A medida que fuimos creciendo, descubrimos que ese ideal de amor de película no era tan así como nos lo vendieron. Y fue así como cada mujer empezó a tomar su propia postura frente a este compromiso: algunas siguen con ese deseo intacto, otras ya no lo ven como un objetivo de vida, y otras directamente no quieren saber nada.


En su gran mayoría, nos casamos para sellar el amor entre dos personas. Para festejar una etapa de nuestras vidas y darle inicio "formal" a esa familia nueva que se está formando. Tomamos este evento como una consolidación del amor. Pero todas sabemos que el amor puede, o no, ser para toda la vida. Esta sí es una cuestión profunda y difícil de analizar, al menos para mí. Es imposible determinar los tiempos del amor: puede que sea eterno o puede que no. Pero el casamiento, ese sí lo es.
Cuando mirás para atrás, pase lo que pase, ves tu casamiento como un recuerdo que nunca se borra. Te acordás de las personas que te acompañaron ese día, del amor que recibiste de los tuyos, de las emociones a flor de piel. Recordás todo lo que sentiste, y eso sí es imposible de borrar.
Esta foto la tengo grabada en mi mente, y cada vez que pienso en mi casamiento me acuerdo de el llegando a verme.
Esto te lo cuento desde mi propia experiencia: yo me divorcié. Y aunque el proceso para volver a estar bien es largo, por todo lo que ya sabemos del desamor y la reconstrucción personal —tema en el que no voy a entrar en esta nota—, siempre, pero siempre, vi mi casamiento con mucho amor. Son imborrables las palabras de mi mamá en las horas previas, el compartir con mis hermanas, la cara de mi papá cuando me vio entrar, el apoyo incondicional de mis amigas, el aguante de familiares y amigos. Y hasta recuerdo con cariño el proceso de elegir el vestido, los proveedores y todo lo demás.








Por eso digo que el casamiento sí es para toda la vida. Hay fotos que nunca borré y que quiero guardar en mi corazón para siempre. Porque algún día voy a volver a ellas para ver a mis padres, a mis amigos, a toda esa gente que fue parte de mi vida. En algún momento voy a usar esas fotos como un recuerdo entrañable que no quiero que se apague. Y quizás algún día entienda que ese fue mi primer casamiento, el que me enseñó mucho —o quizás todo— lo que necesitaba para ser hoy quien soy.









Así que, chicas: no sé si el amor es para toda la vida, para algunas sí y para otras no tanto. Pero el casamiento es un evento que va a quedar como un recuerdo personal que sí van a guardar para siempre. Por eso mi consejo es que lo disfruten, que compartan con sus familias y que intenten vivir su casamiento como un momento importante que quieren compartir con la persona que aman y con quienes las rodean. Sean intensas en sus emociones, sean intensas en el amor con el que reciben a sus invitados, sean intensas al elegir todo aquello que las represente. Y van a ver que, cada vez que miren para atrás, van a sonreír de haberlo vivido al menos una vez en la vida.





Elegí unos zapatos que te acompañen ese momento, y para toda la vida. Como tu casamiento.
Por Vero Bronzini.
